sábado, 27 de octubre de 2012
Punto aparte.
Ando en busca de la verdad, entre las paredes de mi pieza. No sabes cuánto te he buscado estas semanas, no sabes cuánto te he buscado desde que te conocí. No, no tienes idea. Y sin embargo, de alguna forma, contra mi voluntad y todos los adverbios, conjunciones, adjetivos y conectores que se te ocurran; tengo que dejarte ir. Comenzar una nueva historia, interpretando otros papeles.
domingo, 14 de octubre de 2012
it doesn't make sense
Le gritó que no se fuera. Parada allí, en medio de la calle,
envuelta por el olor a humedad otoñal, con los pies pegados en el cemento
mojado como si una fuerza sobrenatural le impidiese moverse; allí; sin nadie
más alrededor que él dándole la espalda, se sintió pequeña otra vez. Por favor,
–susurró –quédate.
¿Tienes algo más que decirme?
Mucho –Pensó ella.
Mucho –Pensó ella.
Cada vez que veía que él se alejaba y ella tenía algo que
más que decir (no tenía claro qué pero
sabía que quería decirle algo más),
se desesperaba y comenzaba a lanzar palabras al azar, sin pensar un minuto
antes en qué sarta de estupideces estaba verbalizando.
lunes, 8 de octubre de 2012
Promesas
Hace tiempo que tenía ganas de escribirte, pero no encontraba las palabras, ni el tiempo, y muchas veces, hasta las ganas se me perdían; sabía que estaban por ahí escondidas entre la ropa, los cuadernos y la comida de la Sophie.
Recuerdo cuando conversaba mucho conmigo misma. Bueno, aún lo sigo haciendo, pero la verdad es que la mayoría de las veces es una conversación con prisa. Qué ridículo. Una conversación con uno mismo… ¡Con prisa! ¿A esto hemos llegado? Afrontémoslo, tampoco es como que sea la mujer más ocupada del planeta, pero… ¿Y entonces?
Surgen un sinfín de preguntas pero las más latentes últimamente son del estilo de ¿Estoy haciendo lo mejor que puedo?, ¿Qué es lo que quiero?, ¿Estoy llevando la vida que quiero? Dichas interrogantes vienen de la mano con un sentimiento de desmotivación que no sé muy bien de dónde proviene, o que más bien que proviene de diversas direcciones, de interminables análisis de las situaciones que no llegan a ninguna solución clara, de una apatía intermitente.
En algún punto del camino me perdí y perdí mi horizonte, y tuve que desandar parte del trecho recorrido para encontrarme de nuevo donde había empezado. Me estoy devolviendo por la misma senda por la que vine, y aún me falta un largo camino por andar, pero de a poco voy encontrándome con los elementos que dejé tirados en el camino.
Y tú, ¿estás feliz con lo que has hecho de ti? Espero que sí. La verdad es que no he sabido nada de ti en bastantes meses… Ojalá que la vida te esté tratando bien. Pero es cierto que la vida siempre viene con altos y bajos.
A veces me dan ganas de contarte cómo quisiera proyectarme pero no puedo. Hace bastante tiempo me prometí que no haría promesas del tipo “Para siempre” y “Nunca”. Pero es difícil. A veces me da mucho miedo. ¿Y si el día de mañana le digo que vamos a estar juntos para siempre? Trataré de que no se me escape. Pero, no prometo nada, porque quizás no pueda evitarlo. Alguna vez ya se me escapó y no lo cumplí.
Igual, tú me conoces bien; sabes cómo soy yo en ese sentido. Sé que tú mejor que nadie entenderías mi impaciencia, y a la vez serías incapaz de reconocer a la mujer en la que me he convertido. La cabra chica impaciente, que no podía pasar ni un día sin mandar mensajes de texto, o que extrañaba tanto como para no soportar ni un día sin verlo; si me vieras ahora, sobreviviendo estas semanas infinitas. Esa niña no sé dónde está, pero te reconozco que a veces me hace falta una pizca de su actitud. Es un poco lo que digo en algunas ocasiones, de que no es malo esperar cosas de la gente, porque si no esperáramos nada seríamos unos apáticos sin sueños ni aspiraciones. Por eso a veces la extraño. Tal vez es por eso que a ratos me desconozco.
A ratos me da por imaginar, por soñar. Me lo permito de vez en cuando, pero trato de no abusar. A veces imagino el futuro cercano, y a veces uno muy lejano. Me gusta, pero también puede ser súper doloroso, por eso lo controlo.
En resumen (y para despedirme porque me imagino que tendrás muchas cosas que hacer), creo varias cosas, y una de ellas es que es bueno proyectarse, pero con proyectos alcanzables a corto plazo; ir de a poco, no sé… se me imagina cosas pequeñas, como… paseos, conocer a la familia, cocinar algo juntos, las pequeñeces que hacen grande a una pareja. Nada de planes de “En 2 años más nos casamos y tenemos 3 hijos que estudiarán en X colegio y que se llamarán…” No. Nada de eso. Creo que podría plantearlo, ¿tú qué crees? Bueno, escríbeme porque siempre es rico leerte. Un abrazo grande y a ver si nos topamos algún día.
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